27 de Noviembre, 2011
Querido Diario:
Hoy leí el segundo capitulo del libro “Cuando era puertorriqueña” y me hizo pensar en las relaciones entre mis propios padres cuando yo era niña. Mis padres trabajaron como iguales cuando yo era muy pequeña, y los dos eran científicos. Sin embargo, cuando tuve 6 años, en Argentina, mi mama tuvo que dejar de trabajar porque la compañía de mis padres fue comprado por otra. Por el otro lado, mi papa entro en otra empresa petrolera, llamada Shell, y esto nos dejo quedarnos en Argentina por 3 años mas. Mis padres estuvieron muy felices en Argentina porque intentaron a integrarse en la cultura, y por gran parte realizaron este meta. Rápidamente, mi familia se acostumbro al nuevo ambiente. Aunque obviamente mis padres algunas veces se pelearon, como todos los padres, no recuerdo ningún tiempo en que la pelea fue especialmente seria. Nunca tuve que sufrir lo que Negi sufrió en este capitulo, donde sus padres se pelearon tanto y de manera tan obvia que los pobres niños lo tuvieron que ver. Cuando yo era niña mis padres se trataban uno a otro con respeto, siempre haciendo esfuerzos para criar a sus hijos la mejor manera que podían. Como resulto, mi hermano y yo tuvimos una niñez muy feliz, con pocas preocupaciones sobre que pasara entre nuestros padres. Hoy en día nuestra familia tiene mas momentos de estrés y tensión, pero todavía todo va bien y al fin del día estoy muy agradecida de que mi familia sigue junta. Siento mal por Negi y algunas veces en el capitulo sentí algunas conexiones personales, porque recuerdo momentos cuando yo también preocupe sobre el futuro de mi familia, pero mis preocupaciones nunca se han realizados. Espero que mas adelante en el libro los padres de Negi podrán resolver sus diferencias, o que al menos ella pueda seguir adelante con su propia vida.
Hasta mañana,
Brigit
Se que hace años que hablamos, pero sabes que estoy visitando a Argentina en algunos meses, para Navidad, y he estado pensando mucho sobre nuestra niñez en Buenos Aires. ¿Recuerdas a mi hermano menor, Conor? Ahora el tiene 15 años, y no vas a creer como parece ahora – ¡es tan trigueño! Se ve muy latino. Ha cambiado bastante de cómo era en Argentina; tu lo probablemente recuerdas como el niño que siempre estuvo chupando el pulgar con su sonrisa traviesa.
Aunque no recuerdo su nacimiento, porque solo tuve 2 años y medio, he oído mucho sobre nuestra relación. Muchos niños so ponen celosos cuando otro niño nace, pero yo fui completamente diferente. Cuando mi hermano nació, yo estuve muy feliz y siempre quise jugar con el y ayudarle. Sigo recordando cuando el solo tenia como 4 años, y yo 6 o 7. ¡Nosotros nos llevábamos tan bien! ¿Recuerdas como yo compartía mis libros de dibujos con el y leí con el? Todo el tiempo trataba de hacerle sonreír, y su felicidad me ponía feliz a mi también. Quizás es a caso de este tratamiento que después el siempre quería ayudarme. Especialmente recuerdo como, cuando nos fuimos a fiestas donde había una piñata, el corría muy rápido para agarrar los caramelos mientras yo le esperaba afuera. El me traía los dulces y yo las compartía de partes iguales entre nosotros dos. No tengo ni una memoria de ser celosa de el, aunque si me puse enojada a veces – ¡pero eso solo es natural entre hermanos! Bueno, cuando nos vemos en algunos meces veras lo mucho que ha cambiado mi hermano, aunque nuestra relación queda casi igual a lo que era antes. Sí peleamos bastante, pero al fin del día siempre nos aseguramos de compartir los caramelos.
Hasta pronto,
Brigit
La autora escribe en este capitulo sobre su experiencia de sentir parte de dos diferentes grupos culturales – la puertorriqueña y la americana. Yo también he sentido este tipo de experiencia, excepto para mi fue entre el grupo argentino y el grupo americano. Cuando tuve solo 3 años y medio, mi familia se mudó a Argentina, donde nos quedamos por 6 años. Como consecuencia, aprendí a hablar español cuando era muy pequeña, y siempre hablaba en español con mis amiguitos ahí. Atendí a una escuela argentina, y fui la única americana en el colegio. Aunque sabía que mi familia entera era totalmente de los Estados Unidos, cuando vivía en Argentina empecé a sentirme parte de esa cultura también. Me convertí en un tipo de hibrido de Americana e Argentina – no perdí mis hábitos americanos, pero si adopte algunos Argentinos. Por ejemplo, cuando vivía allí, yo muchas veces tomé la basura del suelo cuando mis amigos Argentinos lo tiraban. Mientras yo había aprendido que es importante tirar la basura en el correcto lugar, mis amigos allí pensaban que era normal tirarlo a la calle. Sin embargo, la transición fue mas confuso para mi hermano, como el solo había tenido algunos meses de edad cuando nosotros llegamos en Argentina. El aprendió al español como su primera lengua, y por muchos años pensaba que era Argentino.
Ahora estas dos culturas son parte de nosotros dos, y eso nunca cambiará. Es un poco agridulce porque hoy en día hace mucho tiempo que vivimos en Argentina, entonces algunas veces lo echamos de menos, pero al mismo tiempo estamos felices que tuvimos la experiencia de vivir allí. Últimamente, mis experiencias en Argentina me enseñaron, desde una edad bastante pequeña, que hay muchas diferentes culturas y personas en el mundo, pero todos deben ser respetados.
Hace poco me enteré de que fue cuando tuve mas o menos un año de edad que dije mi primera palabra, “dada”. Como mi familia vivió en Tejas, en los Estados Unidos, por los primeros tres años y medio de mi vida, yo aprendí a hablar en una sociedad donde todos hablaban ingles. Nadie en mi familia inmediata hablaba otra lengua, entonces la única lengua que conocía fue el ingles. Allí también aprendí a caminar, y fue donde pase mis años de la infancia. Una cosa extraña sobre este tiempo será que nunca fui a gatas, porque mi cabeza simplemente era demasiada grande y pesada. Entonces, lo que paso fue que mis padres me tuvieron que llevarme a todos lugares, hasta que aprendí a caminar sin ayuda. Hoy en día mi mama me recuerda de esto cuando actuó vaga, y dice que debería haberlo sabido. Después de que aprendí a hablar, pase mi tiempo interactuando con mis otros amigos pequeños y con mi familia, todo en ingles. De lo contrario, si tenia un poco contacto con la lengua español, porque mi niñera era de Sudamérica. Aquí fue cuando empezó mi conexión al español, la cual duraría por el resto de mi vida.
“El que tiene imaginación, con que facilidad saca de la nada un mundo.” – Gustavo Adolfo Bécquer
Yo estoy muy de acuerdo con esta cita, y creo que una persona quien tiene un buen imaginación puede mejorar cualquier situación. Los que pueden imaginar logran hacer algo maravilloso de nada. En el corto, el niño Antonio siempre mira una programa en la televisión llamado “Viaje a Marte”. Antonio sueña en un día ser astronauta el mismo, y planea viajar a Martes un día en el futuro. El confía esta meta en su abuelo y esta bastante sorprendido cuando su abuelo le dice que le puede llevar a Martes en ese momento, ¡en su camioneta! Aunque el abuelo de verdad solo le lleva a un lugar en Argentina llamada la Valle de la Luna, la cual solo parece a Martes, Antonio cree que si ha visitado a Martes. Su gran imaginación le permite crear, literalmente, un mundo de nada. Antonio piensa que esta en Martes cuando, en realidad, solo esta en un desierto.
Yo creo que el argumento en este cortometraje es que puedes creer cualquier cosa si tienes un gran imaginación. Por mi vida entera yo he tenido un imaginación gigante, y creo que esto me ha ayudado mucho. Mi imaginación me permite ser optimista cuando tengo un día mal. Yo le recomendaría este cortometraje a todos – adultos y niños igualmente. Creo que tiene un buen mensaje y es un cuento divertido.
Típicamente,
lo primero que hago en la mañana es tomar una ducha, seguido por un desayuno
consistiendo de cereal. Después, yo preparo mis útiles escolares y voy a la
escuela por bicicleta. La mayoridad de los días yo llego a casa inmediatamente
después de mis clases, porque no hago muchos actividades en la escuela. Me voy
a dormir muy tarde, como a las 12 o a la 1, porque tardo mucho en haciendo mis
tareas. Cuando tengo tiempo libre a mi me gusta relajar, jugar con mis gatos, y
leer. Yo pase este verano en mi casa de verano en Montana en los Estados Unidos,
y pase mucho tiempo aprendiendo a montar a caballos y a conducir. En el futuro,
espero hacer algo con los animales, como zoología. Por supuesto, yo si tengo
mascotas – tres gatos negros – y amo a todos los animales. Para terminar, yo he
tenido que hacer bastante tarea estos primeros días de escuela, pero lo estoy
pasando bien.